Arte / Ciencia/ Sociedad
xx
xx
PLATAFORMA REVOLUCIONARIA COMUNICACIONAL / CULTURA ALTERNATIVA PROGRESISTA
xx
xx
xx
  xx

ZAMORA, MAGIA, POESÍA Y VERDAD

Por Luis Britto García

Enviado por Luís Merchán


Durante una década redacté un guión cinematográfico sobre Ezequiel Zamora, circunstancia que expuse ante el ciudadano presidente Hugo Chávez Frías en reunión celebrada con los cineastas Román Chalbaud y Pino Solanas el año 2004 y en reunión tras el Aló Presidente en Carora, con el ministro Francisco Sesto, el año 2005. En julio de 2006 celebré con La Villa del Cine un CONTRATO DE ESCRITURA DE GUIÓN, en el cual se establece que “Luis Britto García, cédula de identidad 2.115.056, que en lo sucesivo se denominará EL GUIONISTA” se compromete a “la escritura de cuatro (4) guiones para televisión en clave de ficción, y el desarrollo de una versión para un largometraje, que en lo sucesivo se denominarán la Obra, a través de los cuáles, se destaque el reconocimiento de la vida, obra y pensamiento de Ezequiel Zamora, el General del Pueblo Soberano”.
Entregué el trabajo en el plazo previsto, y su filmación fue encomendada a Román Chalbaud, quien el 5 de agosto de este año me escribe: “Hola, Luis: Estoy orgulloso de que la Villa del Cine me haya llamado para dirigir tu prodigioso guion sobre "Zamora", lleno de magia, poesía y verdad. Estamos en plena etapa de preproducción y comenzaremos a rodar a mediados de octubre. Me gustaría reunirme contigo. Abrazos solidarios y felicitaciones por tan hermoso trabajo: Román Chalbaud.
En la sección “Más Chévere” de Últimas Noticias del 2 de septiembre aparecen declaraciones de un guionista de RCTV en el sentido de que “La Villa del Cine me propone escribir esta versión sobre Zamora. Estuve en un período de cuatro meses para elaborar el guión, dos de investigación y dos de escritura”. Parece extraño que la Villa del Cine busque a un guionista de RCTV para escribir un guión ya escrito, y que éste se atreva a elaborarlo tras “dos meses de investigación”.
Todo el mundo sabe en Venezuela quién es capaz de investigar con respeto y seriedad la vida de Ezequiel Zamora y elaborar un guión con magia, poesía y verdad sobre él, y quien no. Todavía es hazmerreir nacional un director de teatro que pretendió hacer pasar por suyo un libro sobre arte corporal de un inglés. No quiero imaginar el descrédito que puede recaer sobre quien pretenda usurpar un trabajo preexistente sobre el General del Pueblo Soberano, y sobre quienes lo apoyen. Un guión no es algo que se arrebata como un celular y después se revende como si tal cosa. Ezequiel Zamora merece conocimiento y respeto. Por si cupiera alguna duda, acompaño a la presente la primera secuencia de mi guión, y en archivo aparte, el texto integral, que está abierto a la consulta del público en el Registro de Propiedad Intelectual desde el año pasado. Atentamente,
Luis Britto García

Registro de Propiedad Intelectual 20 de junio de 2006 / N° 13.748 / Un guión original de Luis Britto García (Bajar .pdf)

ZAMORA
CAPÍTULO 1
LA LANZA DEL LLANERO


ESCENA 1
EXTERIOR. AMANECER. LLANOS CENTRALES

Generador de caracteres: Llanos centrales, 1840

Sol naciente.

Panorama de los llanos centrales.

Primer plano de cabeza de un zamuro.

La cámara recorre un festón de carcasas de animales, sobre las cuales aletea una zamurera en medio de un obsesivo zumbido de moscas.

Plano general de cielo en el cual giran zamureras.

Entra en cámara el rostro del joven Ezequiel Zamora, quien en 1840 conduce un arreo de ganado por los llanos centrales de Venezuela.

ZAMORA:

-La peste está devorando el Llano.

Zamora es un joven a quien una requisitoria librada en 1847 describe así: “Pelo rubio pasudo y bastante poblado, color blanco y algo catire, frente pequeña, ojos azules y unidos, nariz larga perfilada, nuca pequeña y algo sumida, labios delgados, barba roja y escasa, estatura regular, cuerpo delgado, muy junto de muslos y piernas manetas y cubiertas de un vello ásperos; los pies son también largos y flacos; es de un andar resuelto...” Para el inicio de la película tendrá unos 23 años.

Su vestidura es la misma de los cinco llaneros que lo ayudan en el arreo. Para la época Ramón Páez , hijo de José Antonio, afirma que la indumentaria del llanero “consta principalmente de una larga y amplia camisa de bizarros dibujos en colores, y de unos calzones abotonados a la rodilla”. Estos calzones, muy amplios y holgados, se abotonan con una uña de pavo, o garrasí. Los llaneros no calzan zapatos; a veces, alguna alpargata de cuero o cotiza, aunque sí utilizan “un par de polainas de cuero, o botines, sujetas fuertemente a la pierna por botones o clavos de buena plata labrada, sirven de protección contra las espinas y yerbas sabaneras”. Como tocado llevan “el pañuelo de tela rayada negligentemente atado a la cabeza. Su aparente uso es para protegerlos de la fuerte intensidad del sol, pero, el constante hábito de llevarlo, ha hecho de ese pañuelo un tocado indispensable para el llanero” (Páez, 45). Sobre el pañuelo a veces llevan sombreros de cogollo. También portan una manta de lana de color azul de un lado y rojo del otro, que sirve para dormir y a veces para cubrirse: lucen hacia fuera el rojo, que refleja los rayos solares, cuando hay calor, y el azul, que recoge los rayos y el calor, cuando refresca.

Al lado de Zamora cabalga su cuñado, amigo y protector Johann Gaspers, revolucionario utopista de origen alsaciano, cuya edad pasa de la treintena. No se conservan retratos de Gaspers; podemos imaginárnoslo alto, con cabellos algo claros y tupido bigote, probablemente con unos lentes al aire que señalan su condición de empedernido lector y de teórico. Al hablar se le nota un remoto acento alemán, que no debe ser exagerado. Aparte de unas botas y alguna otra prenda como un sombrero que revelan alguna influencia europea, también viste como los llaneros.

Gaspers mira la zamurera, entrecerrando los ojos para disminuir el fulgor de la sabana.

GASPERS:

-Primero murieron los caimanes. Después los peces. Después los monos. Después los caballos. Y sin caballos, se muere el llano...

Entra en cámara un llanero, esgrimiendo una vara de arreo de unos tres metros:

LLANERO:

-¡Mañana, prenda adorada

Me voy pa una vaquería!

¿Quieres tú que yo me acuerde

de tu amor todos los días?

Zamora se le adelanta, por no tragarse la polvareda del arreo, y le contesta:

ZAMORA:

-¡Que no me mate una res

Ruégale a Dios en tus rezos

Que alguna flor sabanera

Me jará pensá en tus besos!

Otra bandada de zamuros echa a volar a la distancia, entre altos pajonales.

RAFAEL FLORES CALVAREÑO, un llanero negro de unos cincuenta años, mira con el ceño fruncido el vuelo de los animales, frena su caballo, y dice:

RAFAEL FLORES CALVAREÑO:

-Poallá viene una comisión con gente armá. Este que está acá se despide, no vaya a ser que estén agarrando a los esclavos que nos soltaron por servicios en la Independencia, pa devolvéselos al amo.

GASPERS se yergue sobre el caballo, frunce el ceño y se tapa el sol con la mano, intentando en vano distinguir algo en la dirección que señaló Rafael Flores:

GASPERS:

-Pero cómo lo van a detener, Flores. Usted es libre por ley.

Flores enasta una punta de lanza en el extremo de la vara.

FLORES:

-¡Por Ley! ¡Cómo se ve, catire, que a usted nunca lo han amarrado de un botalón como un becerro!

¡Y no digo que soy guapo

Mas si este negro se enoja

Yo no veo quien lo recoja

Si le hace espuma el guarapo!

GASPERS voltea, pero de Flores y su caballo sólo queda la polvareda del galope.

ESCENA 2

EXTERIOR. DÍA. LLANOS ORIENTALES

ZAMORA mira hacia la llanura, donde distinguimos ahora la veloz aproximación de un grupo montado.

Si es posible, la cámara debe fotografiar el grupo montado con la zamurera en primer plano, de manera que parezca que los recién llegados surgen de entre las aves de rapiña.

En comitiva cabalgan un oficial, tres soldados con fusiles y un escribiente de Tribunal con incómoda levita, chaleco y sombrero de ciudad, que los sigue a duras penas en una mula, secándose el sudor con un mugriento pañuelo.

Para el momento, el uniforme de la tropa se compone de blusa y pantalón blancos, muy sueltos, con fornitura y cartuchera negras de cuero, y kepis, a veces con una cobija enrollada atada al tórax, que los jinetes prefieren atar a la parte posterior de la silla. El calzado es usualmente de alpargatas. Este uniforme será el usual posteriormente para ambos bandos durante la Guerra Federal.

Para el momento, los oficiales conservan el uniforme que se adoptó hacia finales de la Guerra de Independencia: casaca y pantalón azul, chacó de suela negra, fornitura y polainas negras. Cada oficial lleva las insignias de su grado, y usualmente porta un sable.

Salvo algún kepis y una ocasional insignia o correaje, por sus disparejas armas, sus desarregladas y desgastadas ropas y su catadura los recién llegados parecen una partida de salteadores.

Casi instintivamente, los llaneros que siguen a Zamora y Gaspers están a punto de espolear sus caballos.

Zamora alza la mano y los detiene con un gesto, adelantándose al encuentro de la comisión.

OFICIAL:(Extendiendo la mano)

-¡El peaje!

ZAMORA:

-¿Qué peaje, si aquí no hay camino?

OFICIAL:

-Ahí mismito está un límite entre Estados. Lo acaba de pisar.

GASPERS:

-¿No sabes, Ezequiel, que en Venezuela hay que pagar peaje para pasar de Venezuela a Venezuela?

Con el ceño fruncido, Zamora saca monedas de su escarcela y va poniendo en la mano del Oficial, hasta que éste parece quedar contento.

OFICIAL:

-Quién es usted y dónde se dirige.

ZAMORA:

-Ezequiel Zamora, comerciante en ganados. Le llevamos este arreo al que lo compró, Matías Araure, “Gavilán”.

El escribiente se une por fin al resto de la comisión, se pasa el pañuelo arrugado por la frente sudorosa, saca un legajo escrito en papel sellado de la época, y dice, señalando las reses:

ESCRIBIENTE:

-Por autoridad de este tribunal quedan embargados, como bienes del deudor insolvente Matías Araure también llamado Gavilán, como garantía de los acreedores y las costas judiciales del proceso.

GASPERS (entre dientes):

-Llegó la peste.

El Oficial acerca su caballo al de Zamora y pregunta, con sorna:

OFICIAL:

-¿Y quién era ése que arrancó al vernos?

ZAMORA:

-Un mozo que preguntaba por el camino a Charallave.

OFICIAL:

-¿Llanero preguntando camino? ¿Usted no sabe que es delito ayudar a esclavos fugados?

Zamora guarda silencio, impasible.

ESCENA 3

EXTERIOR. DÍA. CASA DE HATO EN LLANOS CENTRALES

Un perro ladra a la comitiva de recién llegados.

La casa de hato es apenas un modesto rancho, con algunos caballos que pacen la hierba, algunas gallinas, dos o tres cochinos, y si es posible, un potrero con desvencijada cerca.

En primer plano, se enfrenta a los recién llegados Matías Araure, “Gavilán”, un sesentón de rostro curtido por la intemperie y mechas grisáceas, con desgastado traje de llanero, roídas alpargatas y una punta de lanza terciada en el cinturón.

GAVILÁN:

-¿Embargado, yo? ¿Me van a quitar la tierra que me dio Bolívar por diez años de campañas?

El escribiente lee aquí y allá de los enmarañados legajos:

ESCRIBIENTE:

-...De la aplicación del interés convenido de 45%... De la sumatoria del capital mas los intereses mas los intereses de los intereses... mas las costas procesales... mas las cantidades en mora acumuladas y multas...

GASPERS, inclinado sobre la silla, comenta entre dientes a Zamora:

GASPERS:

-La peste... se comerá al género humano...

GAVILÁN se enfrenta a la comisión, cada vez más furibundo:

GAVILÁN:

-¿Qué vaina es esa? ¿Pedí prestados trescientos pesos para comprar caballos que me mató la peste y tras cinco años pagándolos ahora debo dos mil? ¡Ninguno de ustedes sabe lo que es ganarse un solo peso trabajando!

ESCRIBIENTE:

-Otrosí no permitiendo la ley plazos ni obstáculos para el inmediato remate de los bienes... pudiendo el mismo acreedor efectuar legítima oferta por la cantidad que a bien tuviere... para ser subastados de inmediato en los términos de la ley del 10 de abril de 1834, y desalojado el susodicho ocupante...

GAVILÁN:

- ¿Desalojado? ¡Esta tierra me la gané peleando, y no me la quitan sino peleando!

GAVILÁN desnuda la lanza que lleva terciada, una daga larga de las que usaron los soldados de la Independencia como punta de sus lanzas, y se planta ante la puerta de su rancho, desafiante.

Los soldados amartillan sus fusiles.

ZAMORA intenta interponerse, pero antes de que lo logre, revienta la descarga de fusilería.

GAVILÁN es derribado por el impacto de las balas en su pecho; por un lado vuela su desgastado sombrero de palma y por el otro la punta de lanza.

Gaspers y los cuatro llaneros de la comitiva de Zamora se llevan la mano instintivamente a sus respectivas lanzas. Manteniendo su control a duras penas, Zamora los aquieta alzando la mano:

ZAMORA:

-No más sangre.

ZAMORA se inclina sobre el moribundo, que se desangra por varias heridas. Gavilán apenas puede tomar la punta de lanza, ofrecérsela a Zamora, y susurrar:

GAVILÁN:

-Gracias... Esto es suyo... Me la dio el catire Páez en las Queseras del Medio... donde voy no la necesito...

Zamora toma en su mano la punta de lanza, la examina y discierne una “P” toscamente grabada en el mango.

Gavilán abre la boca, pone en blanco los ojos y expira.

EL SECRETARIO mira con codicia hacia la punta de lanza, consulta el legajo, y lee, consultando las hojas:

SECRETARIO:

-Se procederá al embargo de bienes muebles e inmuebles... comprendidas herramientas...

Zamora, a punto de perder el control, le asesta una feroz mirada.

El SECRETARIO alza los ojos en busca de aprobación hacia el OFICIAL, el cual, asqueado de la usura leguleya, hace una mueca de desdén, frunce el ceño y mueve la cabeza negativamente.

ESCENA 4

EXTERIOR. CREPÚSCULO. CASA DE HATO DE GAVILÁN

Zamora, Gaspers y sus cuatro llaneros terminan de cubrir de tierra una tosca sepultura. Gaspers lee de un estropeado volumen del utopista Gracus Babeuf, como si fuera un libro de oraciones:

GASPERS:

-“Veo sin camisa, sin traje, sin zapatos, a la mayoría de los que cultivan el lino y el cáñamo, la mayoría de los que producen las materias textiles, la lana o la seda, la mayoría de los que las hilan, hacen la tela y los tejidos, preparan el cuero, confeccionan los zapatos. Veo igualmente que les falta casi todo a los que trabajan manualmente... si observo seguidamente la débil minoría a la que nada falta, aparte de los propietarios de los terrenos, la veo compuesta de aquellos que no producen nada... ¡El pueblo se basta a sí mismo!”

Gaspers cierra abruptamente el libro. Ninguno de los presentes parece encontrar nada extraño en el curioso responso, de tono casi evangélico.

El escribiente lee un papel que acaba de redactar, y lo entrega a Zamora:

ESCRIBIENTE:

-En nombre de la República y por autoridad de la Ley... se encomienda al ciudadano Ezequiel Zamora, vecino de Villa de Cura y comerciante en ganados... de ejecutar en servicio de este tribunal la entrega de los semovientes al legítimo acreedor y ahora propietario...

Uno de los llaneros termina de atar con una soga de cuero una tosca cruz de palo, y dice la siguiente copla, a la vez conmovido y furioso, plantando al terminar la cruz en el suelo, como quien asesta un lanzazo:

LLANERO:

Después de tanto sufrir

Y tanto pasar trabajo

Tenerse uno que morir

¡Qué buena vaina, carajo!

Zamora, Gaspers y sus cuatro llaneros, parados ante el sepulcro, se quitan los sombreros, y quedan perfilados contra el crepúsculo.

ESCENA 5

EXTERIOR. AMANECER. LLANOS CENTRALES

Amanecer.
Zamora, Gaspers y los cuatro llaneros siguen conduciendo el arreo, evitando con sus largas garrochas que se desvíe el toro madrinero, al cual sigue el resto del ganado.
Zamora se yergue sobre los estribos, y otea la llanura.
Una polvareda anuncia un gran grupo de llaneros a caballo que cerca un tropel de ganado cimarrón.
Un padrote rompe el cerco y echa a correr hacia el llano abierto, seguido por varios llaneros que gritan e intentan inútilmente enlazarlo.
Como movido por un instinto, Zamora espolea su caballo y se lanza a la persecución del padrote.

En la pista musical, un animado pajarillo acompaña las tomas siguientes.
En la rápida persecución, Zamora deja atrás en un instante al más rápido perseguidor, un hombre maduro que pasa de la cincuentena, en sombrero de cogollo, con el pecho cruzado por una banda azul de la cual cuelga un sable,.
Zamora se inclina sobre la montura, agarra la cola del toro, le da un tirón formidable, y el animal rueda pataleando.
Mientras los restantes jinetes llegan entre una nube de polvo, Zamora desmonta, cae sobre el padrote, le mete el dedo gordo del pie en el ojo para inmovilizarlo, con destreza fulminante ata las patas del animal y salta para alejarse de sus convulsiones.
Zamora, en pie, se quita el sombrero para saludar al hombre maduro, que frena su caballo ante el padrote atado que se debate inútilmente.
ZAMORA:
-Ezequiel Zamora.
El jinete maduro se quita lentamente el sombrero de cogollo, dejando ver una melena leonina y rizada, de reflejos claros, y una cara ancha y enérgica, curtida por el sol de los llanos, y se presenta:
PÁEZ:
-José Antonio Páez.
Juan Gaspers, que acaba de llegar, refrena su caballo, y cubriéndose la boca con el puño para aguantar la risa ante el atrevimiento de su joven cuñado, añade:
GASPERS:
-Presidente de la República.
El joven Zamora queda un instante en pie, desconcertado, mientras el jinete maduro y varios de sus jinetes con lanzas le dan vueltas alrededor, esperando la reacción del jefe.
Páez al fin rompe a reir, y grita:
PÁEZ:
-¡Bien hecho! ¡Se me jué alante!
Los llaneros bajan el círculo de lanzas y echan a reir, como niños, mientras sus caballos sofrenados hacen cabriolas y alzan las manos al aire.

ESCENA 6
EXTERIOR. DÍA. LLANOS CENTRALES
Los llaneros descabalgan y caen sobre el padrote, le perforan las narices con una punta de lanza, le pasan una soga por ella.
El animal muge, impotente.
Zamora va hacia su caballo y toma unos papeles y la punta de lanza de “Gavilán”.
ZAMORA:
- Si usted es el Presidente, esto es suyo.
Zamora le entrega el legajo de papeles del embargo de las propiedades de Gavilán, que Páez, todavía en la silla, examina con desgano.
ZAMORA:
- Y esto también.
Zamora le presenta la punta de lanza que le entregó Gavilán.
Los lanceros, sobresaltados, apuntan sus lanzas hacia Zamora.
Zamora voltea la punta de lanza para presentarle ostensiblemente el mango a Páez, quien hace una seña. Los llaneros bajan sus lanzas. Páez toma la punta de lanza, frunce el ceño y la examina.
Sus ojos escrutan la tosca P grabada en el mango de la punta de lanza, y levanta la mirada hacia Zamora.
PÁEZ:
- ¡Gavilán! ¿Cuándo lo vio, catire?
ZAMORA:
- Ayer lo mataron.
La expresión de Páez se ensombrece.


ESCENA 7
EXTERIOR. NOCHE. CAMPAMENTO EN LLANOS CENTRALES
Páez y su comitiva de llaneros, Zamora, Gaspers y sus acompañantes cenan carne asada, cortando con las dagas de las puntas de las lanzas, separadas de las varas, trozos de la carcasa de una res que se asa en una hoguera al aire libre.
Un maraquero y un cuatrista cantan turnándose un viejo romance de la Guerra de Independencia, que por momentos se sobrepone a la conversación y a los chasquidos del fuego, y sigue, variando de intensidad, durante el diálogo entre Zamora, Gaspers y Páez. El director decidirá, en el montaje final de la escena, cuáles coplas deben hacerse audibles y cuáles quedar como una música de fondo que no tape la conversación:

MARAQUERO:
A la lanza del llanero
Le echó Dios su bendición
Diciéndole: mata godos,
Viva la revolución

CUATRISTA:
Para no entuertar la lanza
Del godo en la retirá
Hay que lancealo en la nalga
Que no tiene que quebrá

MARAQUERO:
EL veinticuatro de junio
Fue la pelea e Carabobo
Donde corrieron San Juan
Los patriotas y los godos

CUATRISTA:
Morillo sintió el rajuño
Boves el cacho torció
Que la lanza del llanero
La bautizó el mismo Dios

MARAQUERO;
Morales capituló
Con el agua a la garganta
Si no capitula monda,
Como lo dijo la Campos

CUATRISTA:
Morales capituló
Con el agua a la rodilla;
Si no capitula, monda
Como lo dijo Padilla.

MARAQUERO:
El año de veinticuatro
Comimos coco y patilla
Y nos hubiéramos muerto
Si no nos llega Padilla

CUATRISTA:
A doña María Campos
Señora muy distinguida
La azotaron en un burro
Porque victoreó a Padilla

MARAQUERO:
Diga Zulia a boca llena
Quién lo liberó de males,
Cuando el general Morales
Lo apresó con sus cadenas

CUATRISTA:
Santa Marta y Cartagena
Río de Hacha y el Mompós
Digan, respiren por Dios
Por quien gozan libertad

MARAQUERO:
Por él, como lo dirá
Toda Colombia a una voz
Y su muerte está clamando
Ante los ojos de Dios


Mientras suena la primera copla, Páez, melancólico, da vueltas a la punta de lanza de Gavilán, acariciándola y mirando los destellos que le arrancan las llamaradas de la hoguera.
PÁEZ:
-Gavilán, Gavilán... En la Guerra de Independencia... cuando yo entraba en batalla me daba como un ataque, como un síncope, y yo caía echando espuma bajo las patas de los caballos... Gavilán era el que no se despegaba de mí, y me cubría de los lanzazos cuando yo no sabía de mí... Y lo primero que yo veía después de la batalla era su cara y me decía: “Ganó, catire”... o me decía “Perdimos, catire, qué vaina, perdimos todo menos la vida”.

Zamora mira hacia la oscuridad, impenetrable.
ZAMORA:
- Murió defendiendo las tierras que le dio la Patria.

Páez clava la lanza en el suelo, mirando también en otra dirección.

PÁEZ:
-Ahora la Patria soy yo.
Aumenta de intensidad la voz de cantante, que canta el viejo romance de la Guerra de Independencia.
Un chorro de grasa disuelta cae de la carne asada a la hoguera, que revienta en una chispeante llamarada.

PÁEZ:
- Ahora la Patria es una sarta de bandoleros que asaltan en los caminos… Hace poco tuve que ir solo hasta la guarida de uno llamado Cisneros, que no dejaba tranquilo ganado ni comercio… No hubo manera de rendirlo por la fuerza… Al fin cayó con un indulto… Todos caerán…
Páez, con la palma de la mano, empuja la contera de la lanza de Gavilán, que se hunde todavía más en la tierra.
Gaspers deja el trozo de carne que comía llevándoselo a la boca con las manos, mira a Páez, carraspea, y se resuelve a contestarle, con una voz en la cual quedan todavía restos de acento alsaciano:
GASPERS:
-Con todo respeto, Presidente… muchas de esas gentes no andarían juntando ganado en tierra ajena si la República les hubiera entregado las tierras que les adjudicó Bolívar por servicios militares durante la Independencia…
PÁEZ:
-A la República le dio la gana de retardar la entrega de tierras… A los soldados les dio la gana de venderme baratos los títulos… A mí me dio la gana de comprárselos, para ayudarlos…
GASPERS:
- Y ahora usted tiene las tierras y los soldados no tienen donde caerse muertos…
Páez voltea hacia Gaspers, molesto:
PÁEZ:
- ¿Y usted de dónde es, catire?
GASPERS:
- Nací en Alsacia… Soy alemán o francés, según quien ocupe mi país... Me persiguieron porque a las autoridades no les gustaba cómo pensaba… Y me vine a un país donde hay libertad de pensamiento…
PÁEZ:
-Usted tiene suerte, catire… En este país todo el mundo hace lo que le dé la gana… Hasta que a alguien le da la gana de no dejarlo hacer…
Zamora sigue atento la conversación, sin atreverse a intervenir, con aire de quien examina minuciosamente lo que escucha. Páez repara en él, y le pregunta:

PÁEZ:
-¿Hacia dónde siguen camino, mozo?
ZAMORA:
-Con el cuñado arreamos hacia Caracas para comprar a crédito unos bastimentos.
PÁEZ:
-Si es su voluntad les presto una escolta para defenderlos de alguno de esos que creen que todo es de todos.
Zamora sonríe, modestamente:
ZAMORA:
-No, gracias, Presidente. Ya no llevamos ganado, ni dinero, ni papeles ¿Qué podrían quitarnos?
PÁEZ:
-La vida.
Zamora acentúa la sonrisa, mirando hacia la lejanía.
ZAMORA:
- La vida es de Dios. Y Gavilán nos protege.
El MARAQUERO alza la voz cerrando con los siguientes versos:

MARAQUERO:
Pero antes de terminar
Quiero decir mi saber
Que fue José Antonio Páez
Que para el agua era pez
Quien dijo ¡vuelvan, carajo!
Volvieron cara y después,
No quedó ni uno en la silla
De los jinetes del rey.

Páez sonríe, melancólico, al recordar la vieja hazaña, y se guarda en el cinto la lanza de Gavilán.

Vista panorámica del grupo en una llanura nocturna en la cual las hogueras parecen extinguirse lentamente.

ión.

 

 


 
xxxx


 

>> VIDEOS carpe diem

Observen este video. Estas tomas de ejercicios realizados por la FAV, son en realidad una grabación de un simulador de vuelo digital manejado y programado por Juan Oropeza, participante del V Salón de Arte Digital de Maracaibo, que ya abre su convocatoria para la VI Edición de este evento que reune arte y ciencia, presentando cada año en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, MACZUL, recientes propuestas realizadas utilizando los nuevos medios en el arte.

"CLAVELITO" Y "ALMA LLANERA". Video que recoge la despedida del grupo boliviano AKAPACHA del popular barrio de Santa Lucía, en Maracaibo. Israel y Gustavo Colina recorren en este momento el Oriente Medio en una gira de conciertos. Desde aqui reciban nuestro aliento y recojan el merecido éxito en su recorrido por los hermanos países islámicos.

IMAGEN DIGITAL Exposición de CARPE DIEM en la Casa Simón Bolivar, La Habana, Cuba, Por invitación del Centro Pablo de la Torriente Brau, al VIII Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital. (Video). IMAGEN DIGITAL Exposición de CARPE DIEM en la Casa Simón Bolivar, La Habana, Cuba, Por invitación del Centro Pablo de la Torriente Brau, al VIII Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital. (Video).

VICTOR CASAUS. Declaraciones del poeta sobre su actividad al frente del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, y referencias a su obra literaria. (Video).

"SALA DE CHAT". Extracto del monólogo de Alexis Blanco en el Teatro Baralt de Maracaibo / II Festival de Monólogos 2006. (Video).

IBEROAMÉRICA ESPLÉNDIDA de Israel Colina, presentada en el Teatro Baralt de Maracaibo por un grupo extraordinario de músicos del Zulia. Demo de la producción de CARPE DIEM y CHAMURIANA FILMS, 2006

ABEL PRIETO I y II. Abel Prieto, ministro de cultura de la República de Cuba, durante su asistencia al 8o Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital, manifestó su interés en la activación de acuerdos que faciliten la celebración en Venezuela de un evento donde unir esfuerzos para lograr la participación abierta de artistas internacionales.

ENCUENTRO DE CHAMANES I, II, II y IV. Serie de videos sobre el intercambio entre pueblos indígenas patrocinado por el Ministerio de la Cultura de Venezuela. Chamanes y miembros de diversas etnias se relacionan compartiendo su visión del mundo, sus ritos y costumbres, dando fe de nuestra rica variedad cultural.

HEINZ DIETERICH POR HEINZ DIETERICH (VIDEO) CARPE DIEM presenta videos inéditos con declaraciones del teórico del Socialismo del Siglo XXI, Heinz Dieterich.

>> VIDEOS

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford. (Video / 2005).


 
 
 
           

Diciembre - 2006  >>> Concepto, Contenido y Mantenimiento >>> CARPE DIEM / Arte / Ciencia / Sociedad