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La técnica del grabado influencia el modo
de ejecución de las ilustraciones a ser impresas.
Las primeras ilustraciones
de textos, que podemos considerar como tales son sin
duda las de los papiros
egipcios y grecorromanos, asi como aquellas de libros muy
antiguos realizados completamente a mano.
Papiro:
Ramses III ante la tríada de Tebas. The British Museum
Considerando el grabado como la técnica que permitió
la reproducción permanente de reproducciones gráficas y libros, y
el género plástico esencial en la producción
de imágenes o ilustraciones, como los libros acordeón
chinos y japoneses realizados en xilografía, y casi exclusivamente
gráficos, descubiertos en Occidente en el siglo XVIII. cuando llegaron casualmente como
envoltorios y embalajes de delicados objetos de
cerámica o vidrio procedentes del lejano Oriente.
La xilografía, o grabado en madera, fue
la técnica empleada para realizar las ilustraciones de
estos libros. Los artistas xilógrafos,
(Ukiyo-é), japoneses eran autores de los dibujos
y de las múltiples planchas necesarias para reproducir
cada color, entre ellos destacan Hokusai,
Kiyonaga y Utamaro.
Hokusai
La técnica para ilustrar siguió por
muchos años los lineamientos determinados
plásticamente por el grabado, en madera o metal,
cuyo elemento esencial, quiza de forma aún más
derterminante que en el dibujo, lo constituye la línea
nítida de fácil reproducción con fines
de impresión.
Desde antes de la aparición de la imprenta en Europa, con Gutemberg,
( Las cartas absolutorias impresas son los primeros productos del
arte de la impresión, que llevan fecha, 1454 y 1455 ), hasta
la fotografía de finales del XIX los grabados de los libros
eran ilustraciones grabadas en xilografía (planchas
de madera) primero, y después, aguafuertes y aguatintas (planchas
de metal, cobre y zinc), técnicas donde las líneas
reproducen ópticamente volúmenes por medio de su acumulación,
engrosamiento y cruce, reproduciendo efectos ópticos de luz
y sombra.
Con esta técnica se desarrolla el oficio del "duboiseur", vocablo
francés usado para designar al grabador de madera, y que en español deriva, o da origen, al término dibujar, según opinión
de algunos. Con su dibujo, el grabador reproducía un original,
realizado en otra técnica de dibujo por él mismo,
u otro artista, práctica normal del oficio en occidente.
A la práctica de la técnica del grabado
se han dedicado grandes artistas como Durero, Rembrandt, Goya o Picasso, realizadores
de sus propias planchas, destinadas en algunos casos
a ilustrar libros, y en otros, realizadas como ejercicios
artísticos de valor y características
propias, en técnicas muy apreciadas por su reconocida
dificultad, y que permiten la posibilidad de producir
copias múltiples.
La dificultad técnica,
el desgaste de las planchas, las correcciones y variaciones
de estas, la calidad del papel, y sobre todo, la excelencia
lograda en los mejores tiros, confieren a cada grabado un
grado reconocido de originalidad apreciada por los coleccionistas
del género.
Steadman - Etiqueta
para botella de vino.
La Ilustración contemporánea.
Grandes ilustradores como Doré, que vío morir el
uso del grabado tradicional en la imprenta, en sus últimas
planchas hizo uso de los grabadores, expertos
dibujantes en copiar al revés toda clase de
imágenes y conocedores del arte aplicado u oficio
del grabado.
El Daily Graphic de Nueva York, publica la primera ilustración en fotograbado
en 1891 (una fotografía).
La posibilidad de elaborar planchas de impresión para imprenta
a partir de fotos a línea o tramadas, permite
el desarrollo de la ilustración sobre papel
y acaba con la tradición del grabado para ilustrar
libros, sustituido por sistemas macánicos de impresión
altamente eficientes como el huecograbado y el offset.
Sin embargo, en sus comienzos,
las primeras ilustraciones para periódicos,
(tras un uso fugaz de la xilografía en 1707, News Letter,
Boston), libros y revistas debian dibujarse con líneas
muy nítidas como las de los grabados. Los grises
eran incorporados, a veces, por expertos en fotolito que
interpretaban las indicaciones del ilustrador (colores,
grises, textos), aplicadas por detrás del original
y visibles en una mesa de luz, o indicadas en porcentajes
de trama por zonas señaladas al dorso del original, o en un
papel transparente sobre el original a reproducir.
Con el uso de la fotografía aparecen estilos, que aunque
influenciados por la necesidad de un trazo muy definido,
pueden permitirse las libertades que ofrecen herramientas
más manipulables que el buril y el ácido
de los grabados, como son la plumilla y el pincel,
y recientemente, con las mejoras sucesivas de los sistemas
de reproducción y escáners, un sin fin de técnicas
mixtas, y en la actualidad el dibujo digital es común en la realización
de ilustraciones.
The Fairy Tales of the Brothers
Grimm. Arthur
Rackham, ilustrador. London: Constable & Company Ltd,
1909.
La plumilla y el pincel, aparte de la misma cámara fotográfica,
se convierten, desde la aparición de la fotografía,
en las herramientas y técnicas más
empleadas en la ilustración de los siglos
XIX y XX.
Grandes artistas como Matisse, Dalí, Chagall, Fujita, De
Chirico, Braque, y cineastas como Fellini,
entre otros, han sido ilustradores.
El género tiene exponentes especializados como Gustave Doré, Sir Arthur Rackham, Harold Foster,
Segrelles,
Ronald Searle,
Disney, Giger, Steadman, entre los dibujantes.
Se cuentan por docenas los grandes fotografos, como Sam Haskins y David Hamilton.
Sam Haskins. Five
Girls
La Ilustración en Venezuela
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